Entre marzo de 1976 y septiembre de 1979 en la ciudad de Córdoba y alrededores, personas vinculadas a organizaciones políticas y gremiales fueron secuestradas y sometidas a torturas físicas y psíquicas en centros clandestinos. El accionar fue ejecutado por personal del Departamento de Informaciones (D2) de la Policía Provincial bajo el control operacional del Área 311 del Ejército Argentino. Las víctimas incluyeron a Ricardo Albareda, Raúl Morales y Carlos Moyano, entre otros. El tribunal condenó a Luciano Menéndez, Rodolfo Campos, César Cejas y Hugo Britos a prisión perpetua, y a Miguel Gómez a dieciséis años de prisión; absolvió a Calixto Flores.