En marzo de 2015, el tribunal salteño condenó a los policías provinciales Aguirre y Andrada a 8 años de prisión por apremios ilegales calificados y torturas contra José Sulca. A su vez absolvió a dos coimputados por haberse retirado la acusación y a otro por existir el beneficio de la duda. Los hechos ocurrieron en mayo de 2014 en la Subcomisaría de Guachipas, donde la víctima fue sometida a picana eléctrica en genitales y ano, asfixia con bolsas y amenazas con armas de fuego para forzar una confesión sobre una desaparición.