Resumen: En 2001, en la Unidad 23 de Florencio Varela, el jefe del penal Simón Ferreyra torturó a un interno asmático con palos de madera. La Suprema Corte provincial dictó sentencia definitiva rechazando el recurso extraordinario y confirmando la condena de ocho años de prisión por tortura. Objetaba la defensa la prescripción de la acción penal y la arbitrariedad en la valoración de la prueba hecha por la Cámara de Casación.